¿Qué es la beta de un fondo? Observatorio del Inversor

Por ejemplo, dos fondos pueden tener la mismo ratio de Treynor y, así, parecer igual de buenos, aunque uno de los dos sea peor por tener una mayor volatilidad. Por ello, se debe usar esta última sólo en los fondos en los que se supone un elevado grado de diversificación y no en fondos muy específicos, como fondos sectoriales o fondos nicho”, explica O’Davoren. Así, si nuestro fondo de inversión tiene un Alpha positivo significará que el gestor del mismo ha sabido aportar una rentabilidad extra. Por contra, si nos encontramos con un Alpha negativo, significará que el gestor no habrá podido añadir valor al fondo o lo que es lo mismo no habrá seleccionado correctamente los valores. A través de la beta, tenemos una referencia de cómo se ha comportado un fondo históricamente comparándolo con la evolución del mercado y mostrando el riesgo que asume en relación a su índice de referencia. Por ejemplo, en general, los mercados emergentes son más volátiles que los mercados de países desarrollados.

Pero también, y de forma muy determinante, por el desarrollo, durante los años 70 y en pleno auge de esa nueva teoría de carteras, del modelo de “arbitraje de precios de activos” o APT de Ross. Una forma de medir la habilidad del gestor para generar retornos superiores ajustados por riesgo, respecto al índice de referencia, es la ratio de información. El coeficiente beta de un fondo de inversión mide la sensibilidad de un fondo con respecto a los movimientos del mercado. La beta en un fondo de inversión es un indicador que mide la variabilidad o sensibilidad de la productividad de dicho fondo en comparación con la variabilidad de la rentabilidad del índice de referencia generado por fluctuaciones del mercado. “A la hora de comparar fondos en función del alpha, tienen que ser fondos con universos y estilos de gestión muy homogéneos (betas similares, por ejemplo) puesto que de no ser así la información proporcionada queda desvirtuada”.

Cómo interpretar los resultados de alfa y beta

Tenemos que tener en cuenta que para sacar estos cálculos nos basamos en datos históricos, si https://es.forexdemo.info/peter-lynch-biografia-uno/ bien es cierto que cuanto mejores hayan sido en el pasado mejores serás las expectativas.

  • Un fondo con una beta baja no significa que el fondo tiene un bajo nivel de riesgo, indica que el riesgo del fondo relativo al índice de referencia es bajo.
  • Por lo tanto, un beta alto no garantiza un rendimiento superior, ni un beta bajo indica un rendimiento inferior.
  • Esto no es un problema si consideramos (como de hecho se hace para poder aplicar el análisis) que las rentabilidades en distintos momentos del tiempo son independientes.
  • El pasado 13 de diciembre, volvimos a celebrar un Flash de Mercados Live en el que Gonzalo Pradas, director de Inversiones de Openbank, analizó la evolución de los mercados en 2023 y cuáles son las expectativas para el próximo año.

El primer mito que queremos desterrar es que una beta alta o baja es algo bueno o malo en sí mismo. Es más correcto hablar de adecuación a los objetivos de la inversión y al perfil del cliente. Aprende desde cero cómo funcionan los mercados y los productos financieros en menos de lo que dura una ducha. Por su parte, la ratio omega compara los beneficios obtenidos por el fondo en la parte alcista del ciclo económico con las pérdidas sufridas en la parte negativa.

En el siguiente artículo le explicamos cómo interpretar la beta de un fondo

Un buen ejemplo es el famoso modelo de Fama-French con betas asociadas a tres factores. La firma de análisis asegura que la beta tiene información muy útil para los inversores, ya que le permitirá diferenciar entre los fondos de gestión activa y pasiva. https://es.forexgenerator.net/como-reducir-el-riesgo-a-traves-del-sistema-de-comercio-de-automatizacion/ Esto significará que el fondo tiene una volatilidad similar a la del índice en el que se fija. Pero esto es sobre el papel, porque cada inversor ajustará el nivel de beta según la estrategia qu quiera seguir ante los activos que le interesan.

¿Qué es el Alfa?

Y esto es precisamente lo que buscan los inversores, fondos de inversión con un Alfa de Jensen positivo. El uso habitual del análisis de la bull-bear beta se centra en la búsqueda de gestores capaces de mejorar los resultados del índice a través de la obtención de una suerte de convexidad positiva contra el índice. Se trata, por lo tanto, de una medida del riesgo absoluto del fondo sino una medida relativa. Una beta superior a 1 significa que el fondo tiene una volatilidad mayor que el índice mientras que una beta inferior a 1 implica que el fondo es menos volátil que el índice. Este concepto “primitivo” fue enriquecido posteriormente, a cambio de una mayor complejidad teórica que a veces ha entrado en conflicto con la necesidad de inmediatez y flexibilidad conceptual que exigen los “practicioners” del mercado. En primer lugar a través de modelos de precio de activos que pretendieron dar respuesta a la valoración teórica en varios períodos, como el CAPM intertemporal o a la relación entre las variables macroeconómicas básicas y las prima de riesgo de mercado, como el CAPM de consumo.

Si el S&P subiera un 10% en un año, un inversor que fuera propietario del fondo hipotético tendría una rentabilidad del 11%. Si el índice S&P 500 cayera un 10% durante el año dado, se esperaría que el fondo con una beta de 1.1 cayera un 11% durante ese año. Beta, en lo que respecta a la inversión en fondos mutuos, es una medida de la sensibilidad de un fondo particular al movimiento en el mercado más amplio.En otras palabras, es una medida de volatilidad. Esta filosofía de inversión, popularizada por Warren Buffet –discípulo de Benjamin Graham y posiblemente uno de los mejores inversores de la historia–, está basada en la adquisición de valores de calidad a un precio por debajo de su valor intrínseco o real. La diferencia entre el precio de un valor y su valor intrínseco es lo que Graham definió como margen de seguridad, concepto fundamental de la filosofía “value investing”. En los fondos de inversión existe la posibilidad de pasar de una inversión a otra a través de la figura de los traspasos.

¿Qué es concretamente la beta cuando hablamos de fondos de inversión?

Valores con una beta superior a 1 son considerados como valores “agresivos” y de alto riesgo, mientras que valores con una beta inferior a 1 son supuestamente valores “defensivos” y de bajo riesgo. Para ello, este ratio pone en un lado de la balanza la rentabilidad de un fondo y la compara con la rentabilidad de un índice de referencia. La beta es uno de los principales indicadores para estimar el riesgo de una inversión, ya que mide la relación entre el rendimiento de un activo y el rendimiento del mercado en el que se negocia tal activo. Es decir, compara las oscilaciones que haya podido registrar un valor bursátil en relación con las que haya tenido otro activo, normalmente, con el índice al que pertenece.

Las griegas a la hora de elegir un fondo de inversión: la beta

Según Fernández, también resulta interesante diferenciar entre la beta alcista y la bajista. “Es difícil encontrar gestores con buenas datos en ese sentido, pero debemos ser conscientes de esos números antes de invertir”, afirma. Los fondos de reparto de rentas o dividendos, son aquellos que tienen comprometido hacer unos desembolsos trimestralmente, semestralmente o anualmente, según lo marquen las condiciones particulares del fondo. Según Merino, el asumir tracking error no solo depende del gestor, sino también del objetivo que tenga la inversión y de las herramientas que se le habiliten.

Por el contrario, esta cifra también puede ser negativa y que el fondo obtenga una rentabilidad inferior a la del índice de referencia. Así, este ratio se suele utilizar también para medir el valor añadido de la gestión al fondo de inversión. Si el Alfa del fondo es positiva, se suele decir que ha batido al índice y, por tanto, el gestor ha aportado valor al construir la cartera del fondo. Si, por el contrario, el alfa es negativa, el gestor lo habrá hecho peor que el benchmark. El coeficiente alfa es la mejor variable para medir la labor de un gestor al frente de un fondo de inversión, ya que mide las capacidades y las destrezas de un gestor y la de su equipo a la hora de operar. Este coeficiente mide el rendimiento o el comportamiento de una inversión (positiva o negativa) frente a la de su índice de referencia o benchmark, es decir, cuánta rentabilidad de más obtiene el fondo después de sus comisiones.

En este sentido, la beta se puede utilizar para controlar mejor la volatilidad a medida que diversifica y crea una cartera de fondos mutuos. Un inversor de fondos mutuos puede utilizar la información beta para planificar mejor su selección de fondos y hacer coincidir sus inversiones con su estilo de inversión. Si están dispuestos a tolerar grandes oscilaciones en el valor liquidativo (NAV) del fondo, entonces pueden https://es.forexdata.info/mark-carney-dio-un-discurso-en-el-parlamento/ elegir un fondo con una beta alta. Estos serían inversores agresivos que buscan altos rendimientos y están dispuestos a tolerar una mayor volatilidad. El último ratio que vamos a analizar es el ratio de información que mide el exceso de retorno por unidad de riesgo. El alfa de una cartera de valores mide la rentabilidad adicional que obtiene una determinada cartera con respecto a su índice de referencia.